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A MODO DE PRESENTACIÓN
Me presento. Como es preceptivo y de buena educación, supongo. Me llamo Antón Hernández. Claro que, este no es mi verdadero nombre. ¿Entonces? Me explico: soy un ser normal y, como la mayoría de los mortales, vanidoso. Sin embargo, el pudor me supera. Quizás sea una dosis excesiva de timidez. En fin, dejo esto para los psicólogos y analistas varios. Como mortal vanidoso, he sido picado por la tentación de una joven, muy joven amiga (¿he dicho amiga? –ya hablaré de ella más adelante) que me supo tocar (cada cual que se imagine lo que quiera) adecuadamente el orgullo y la vanidad de machito presuntuoso y me incitó a escribir a base de dulces cantos de sirena. Por fin, heme aquí transmutado y travestido en otra personalidad en la confianza de no ser descubierto.
Releo lo anteriormente escrito y sospecho que es una solemne tontería porque, si espero no ser descubierto, ¿qué sentido tiene escribir? ¿No es cierto que se escribe con la esperanza de que a uno lo lean siquiera? Imagino que para un escritor (?) como yo –juntador de palabras sería más correcto decir- no hay mayor castigo que el desprecio a lo que escribe.
Como decía, me llamo Antón Hernández. Tengo 58 años (supongo que es una edad bastante correcta, equilibrada, que denota una cierta madurez, aunque no sea cierta). Trabajo como administrativo en una multinacional de importación-exportación (una actividad que no me hace sospechoso de nada especialmente). Mi vida es bastante gris, sin grandes acontecimientos ni experiencias relevantes que destacar (se me antoja pensar que es casi la única verdad de lo escrito hasta ahora), aunque tengo un amigo –Pablo- que trabaja en un instituto de enseñanza secundaria y me proporciona habitualmente algunos chascarrillos que en mi opinión son dignos de ser contados. Lástima que mi pluma sea tan limitada. Me consuela, no obstante, saber que la gente tiene la libertad de leer cosas mejores.
Pues bien, gracias a este amigo, voy a plasmar aquí algunas cogitaciones y sucedidos para aquel lector que sea capaz de sufrirme.
No lo he entendido mucho
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