Continúa Pablo nutriendo este humilde blog con las historias de sus alumnos. Hoy les ha tocado el turno a unas reflexiones que hizo en su asignatura como tema transversal o qué sé yo qué, sobre la televisión basura. Dice que nunca habría imaginado tal revuelo como el que se organizó entre sus alumnos a cuento de los Sálvame de toda laya y condición. Así que, visto el cariz que tomaba el asunto, aprovechó por “do mejor podía” -como dice, a veces, en un tono cursilón- y les mandó hacer una redacción al uso.
Quedó bastante sorprendido al comprobar el nivelazo que exhibían sus jóvenes pupilos en aquellos asuntos televisivos. De Gracián, Quevedo, Góngora o Lope, no sabían mucho, no. Pero de Chiquis, Chonis, Pantojas, Belenes, Kikos, Noemíes, Sonias y demás parentela mediática estaban al día, vaya. Así que, muy a su pesar, él que odia todo ese tipo de programas, que desprecia la tele populachera, la de teta y culo, la del cuore, la del chisme y el exabrupto barriobajeros, tuvo que hacer un cursillo intensivo en la materia para poder entender aquel horripilante maremágnum de nombres.
Maldita sea la hora en que se me ocurrió meterme en ese fregao –me comentaba en tono coloquial. Si mi alma lo sabe… Ya estoy al día en el Gran hermano. Ahora entiendo por qué el programa es el 12+1 y no el 13. Me ha enternecido la entrevista de Mercedes a Dani. Ahora, el chico es más feliz que cuando aprobó la selectividad. Además, me da a mí que Hugo no tiene futuro con María, porque ella le está dando el cariño que necesita, pero nada más.
Estoy intranquilo, Antón –me explica. Creo que comienzo a entender a estos individuos que hasta ahora me parecían anodinos, indiferentes, banales, insípidos…, incluso, despreciables. Creo que me he acercado al pueblo, he salido a la calle y veo la vida de forma diferente. Acabo de saber que hay dos princesas: una oficial, digo yo que para los actos solemnes, palaciegos e institucionales; y otra, la del pueblo: más humana, más cercana, la que nos hace vibrar, con la que conectamos la inmensa mayoría. Porque, ¿sabes una cosa, Antón? –continúa- estos programas tienen una gran audiencia y sus vídeos se ven una y otra vez (he contabilizado en alguno de ellos más de once millones de visionados en youtube). ¡Tanta gente no puede estar equivocada!-sentencia.
(Me preocupa Pablo. Sinceramente. Empiezo a sospechar que necesita unas buenas vacaciones y quizás algo de terapia).
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