Pasé muchos días castigado en mi casa sin
poder salir con la pandilla debido a mis travesuras.
De ahí vino un poco mi afición a leer.
Como no teníamos televisión (muy poquita gente en mi barrio la tenía), ni se
habían inventado las videoconsolas, ni había ordenadores ni forma de
divertirse, a ratos me dio por la lectura, y otras, por poner en marcha
“efervescentemente” mi efervescente mente. Cuando esto último sucedía, malo:
tarde o temprano habría de ocurrir algo catastrófico. También la mayor parte de
las veces mis lecturas iban encaminadas a poner en práctica ciertos
experimentos de química que había en la “Enciclopedia Álvarez”, que era el
“veintiúnico” libro que utilizábamos en la escuela. En ese pozo del saber que
era mi libro de texto, encontraba uno de todo: desde cómo diseccionar una rana
hasta cómo fabricar un electroimán o realizar la electrólisis.
Supongo que en aquella época quise emular
a Thomas Alba Edison. Me leí su biografía de cabo a rabo (ese fue el período de mayor tranquilidad en mi hogar) e hice posteriormente todo tipo de
experimentos con la luz eléctrica. Logré realizar cortocircuitos que pusieron
en peligro la integridad de mi casa y las del vecindario, conseguí fundir los
plomos una y mil veces en un solo día, me explotó alguna bombilla, quemé el
frigorífico por sobrecarga en la red, me dieron mil bofetones por atrevido...
En definitiva, mis padres no hacían carrera
conmigo. Así, pues, yo no sé qué les tenía más cuenta: que me quedara castigado
en casa por mis múltiples fechorías y fundiera los plomos, que provocara un
cortocircuito de aúpa, etc. o que saliera a la calle y liara una de las mías.
Por eso, a veces me castigaban sin salir durante semanas y al poco me
condonaban el castigo y lo sustituían por la libertad condicional,
advirtiéndome muy seriamente que, si incumplía el acuerdo, el castigo sería aún
mayor.
Yo era de cabeza dura y las gamberradas me
podían. Esta fue la razón por la cual -finalmente- mis padres me llevaron
interno a un colegio.
Pero esto es otra historia y aún habría de
transcurrir mucho tiempo.
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