Ya sabéis cómo es la Susi: sensible, fina, elegante... Le aterroriza el verano. ¡Y mira que es una estación bonita, llena de luz, sol y calor! –exclama. Pero es terrible. La luz hiere mi retina. El sol me aja la piel. El calor me provoca una sudoración excesiva -concluye.
No lo puede soportar. Si, en sí misma es una estación hermosa, según mi opinión, todos mis convencimientos se me vienen abajo cuando escucho sus argumentos.
No lo puede soportar. Si, en sí misma es una estación hermosa, según mi opinión, todos mis convencimientos se me vienen abajo cuando escucho sus argumentos.
Mira, -me dice solemne- cuando llega el buen tiempo, aparece una legión de horteras. El calor parece que sea una buena excusa para sacar lo que cada uno lleva dentro. Verás –continúa- la ropa mengua y las carnes asoman y se derraman por doquier. Aparecen las camisetas de tirantes para hombre, tipo jugador de baloncesto, con amplias aberturas laterales que permiten ver las axilas sudorosas. ¡Qué ordinariez! No hay desodorante que en esas condiciones no eche a correr, por mucho que digan los anuncios. En la hora punta del metro o en el autobús es un castigo insufrible tener a tu lado a uno de estos émulos de la NBA sujetándose de la barra superior del transporte público mientras le canta el sobaco. El conjunto se adereza con los respectivos calzones deportivos que dejan ver unas peludas piernas.
En la playa, el panorama puede ser aún más desolador. Orondas barrigas cerveceras, bañadores insólitos marcapaquetes y chanclas que se arrastran con pereza insultante. Como complementos, que no falten una buena cadena al cuello y una riñonera. También tenemos a ese grupito de fashion people que considera que la toalla alrededor del cuello es la máxima expresión de la elegancia.
Que Dior nos libre de tanto hortera.
Muy buenas Antón, mis disculpas por la tardanza en participar (que no seguir) en este estupendo y entretenido blog, ya sabes que a veces me tomo mi tiempo =).
ResponderEliminarCreo que la Susi sería una estupenda habitante de ciertas tierras nórdicas, me han dicho que por ahí pasan de la primavera al otoño fugazmente para aterrizar en el invierno de nuevo (todo ello en una semana).
Tanto es así, que los horteras de allí (es toda una raza) se han hecho al clima y no les hace falta que una rayita roja de mercurio les diga cuándo dar el cante, son blanquitos pero duros y curtidos.
No obstante, cuando eventualmente el sol asoma con el escepticismo de un niño tímido al que le ofrecen una piruleta, ¡la gente es feliz! las sonrisas saludan a sus vecinas: "¡ey! ¡cuánto tiempo!" y los problemas se quedan en casa mientras los gritos alegres de los inocentes llenan los patios clonados del vecindario. Es una estampa muy bonita, de repente las mariposillas revolotean y casi parece que un conejito llamado Tambor va a surgir saltarín de entre los arbustos... ¡pero no! ¡es la lluvia de nuevo!
Curiosamente, parece ser que, pongamos, un 90% de ellos te comenta (en esos momentos felices en que todos son amigos) que viajarán a España de vacaciones "amazing country! nice weather, nice people, sun, sun, sun..."
Así que proponle a la Susi que se anime a vivir por esos lugares, seguramente de ese modo resulte que el verano (español, casi por definición) sea su estación favorita y, sin darse cuenta, deje de reparar en esos horteras mientras disfruta de un refrescante baño o una charla al aire libre...¡sin chaqueta!
Creo que tiene razón mi anónimo seguidor. Como la Susi es una joven mundana (me refiero a que viaja) es posible que no ponga muchas pegas ante el ofrecimiento de pasearse por esas tierras nórdicas y ser capaz de apreciar lo mucho -y bueno- que por aquí tenemos.
EliminarMmm... creo que debo dar cumplida respuesta a las declaraciones que hace la Susi. Cuando menos, me parecen un tanto beligerantes, ya que solo habla de un sexo. ¡Esta chica...!